El Trastorno de la conducta alimentaria puede manifestarse en forma de restricción, anorexia nerviosa, bulimia nerviosa y trastorno alimentario compulsivo. Estos trastornos se caracterizan por tener una relación disfuncional con la comida, también podríamos decir que son una “tapadera” emocional. Esta conducta disfuncional con las ingestas afecta a nuestra salud y a la relación que tenemos con nosotros mismos y nuestro entorno.
En los Trastornos de la Conducta Alimentaria es importante el trabajo interdisciplinario, abordarlo desde la psiconutrición, en donde el acompañamiento de una nutricionista es clave para que la persona se sienta acogida y acompañada en el aprendizaje de una nueva relación funcional con las ingestas. También damos relevancia a la terapia de grupo, donde la persona se siente comprendida y acompañada por otras personas que tienen las mismas dificultades y es un gran punto de apoyo y ayuda.
La psicoterapia es el componente clave en el tratamiento de los TCA, ayudando a las personas a comprender y abordar los pensamientos, emociones, creencias y comportamientos que hay detrás de la manifestación de trastorno de la conducta alimentaria. En la psicoterapia acompaño a la persona a desarrollar una relación más saludable con la comida, consigo misma/o y con los demás, comprendiendo los factores psicológicos que están detrás de su TCA.
En el trabajo psicoterapéutico la persona aprende a desarrollar habilidades de afrontamiento y resolución de problemas para lidiar con las situaciones estresantes que pueden desencadenar comportamientos alimentarios disfuncionales, en un entorno seguro, en donde la persona puede explorar sus pensamientos y emociones sin ser juzgada/o y aprender a gestionar sus emociones de una manera más saludable y construir su autoestima y autoconfianza. Estos cambios abren las puertas a una recuperación duradera y a mejorar la calidad de vida de la persona.
